Finalmente el DC de James Gun hizo su entrada triunfal en el cine, con el primer largometraje del universo que moldea desde hace varios años. Sin grandilocuencias y efectivo, convoca a todas las edades. Va sin spoilers.
Luego de grandes tropiezos en la
pantalla grande, llegó la nueva apuesta del gigante de los comic, que busca
destronar a Marvel. Y lo hace de la mano de un director que tuvo grandes éxitos
en la factoría de la casa de las ideas, ya que James Gun dirigió las tres
entregas de Guardianes de la Galaxia.
El nuevo film de Superman, en
esta ocasión encarnado por David Corenswet, es el puntapié cinematográfico del
nuevo universo de CD. La aclaración es válida, ya que el artífice de todo esto
y director de la película es James Gun, quien explicó que todo comenzó con la serie de animación Creature
Commandos. Pero ese es un detalle para fanáticos, ya que los hilos son finos y casi
nada apreciables para el público general.
Esta nueva entrega del hombre de
acero deja de lado el aspecto solemne y sombrío que intentó imponer Zack
Snyder, pero sin caer en la comedia que intentaron con las películas de Shazam.
Quienes vayan al cine o estén
pensando en ir, se van a encontrar con un Superman clásico, al estilo de las
historietas de los 40/50, pero completamente aggiornada al siglo 21. Colores claros
y pasteles predominan, en un mundo dividido que se desmorona, pero con una sonrisa.
La película evita el inicio del
personaje, toma como premisa que todos saben quién es y de dónde viene. Pero tiene
unas placas que aclaran eso, con una retórica que marea y hace que cueste
entrar en ritmo de la historia. Pero la trama logra encaminarse, con un guion
simple y efectivo y un buen director muy acostumbrado a manejar múltiples personajes
fuertes.
Justamente esos personajes secundarios son quienes levantan el ritmo del film. La novia de Superman (Lois Lane, interpretada por Rachel Brosnahan) al frente de la defensa del hombre de acero, que junto a la Liga de la Justicia (sin ese nombre y en búsqueda del mismo a base de chistes fáciles) integrada por Green Lantern (Nathan Filoni), Mister Terrific (Edi Gathegi) y Hawkgirl (Isabela Merced), se enfrentan al gran villano.
Para este film, no es una gran amenaza
externa, sino el peor de los demonios, un ser humano son poder económico y
contactos en el poder político. En el Universo de DC, lo encarna Lex Luthor
(una gran representación de Nicholas Hoult), quien muestra todo lo que se puede
hacer con dinero e influencias en nuestro mundo de hoy. Pero en la película hay
un superhéroe que lo puede frenar, salvar el día y a los desvalidos.
Mención especial a la crítica por
ser un film woke, algo muy difícil de detectar, ya que hace una cierta
referencia a la situación de “inmigrante” de Superman y que lo quieren
discriminar, pero no mucho más.
En tanto que la inclusión del
perro es acertada, ya que sirve para pequeños gags que cierran forzadamente
partes de la trama, así como para el cameo final.
Las dos horas de película logran ser llevaderas y entretenidas, en un film que va de menor a mayor, sin contratiempos o grandes escenas. Los chistes están bien ubicados, todos a manos de los personajes circundantes, entre los que se encuentran grandes sorpresas del universo DC, así como cameos esperables y no tanto por el fandom.

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